Ya lo vemos otra vez. Hace rato empezó la temporada de irresponsables. Y con ello, empezó la temporada de empates, de relativizarlo todo, de hacerse los giles. No es superioridad moral. Es algo más fundamental. Es empatía. Es responsabilidad. Es cuidar a tus vecinos. Es cuidar los bosques de tu país. Y para los que vienen de fuera, es cuidar el país que te recibe.
Hay entendimiento transversal de que esto de nuevo nos pega a todos. No sólo a los que se queman. Pero parece que falta. Falta un pelín de bosque quemado para que dejen de empatar, de relativizar y se peguen la cachá. Créalo, algunos aún no se la pegan.
