jueves, 29 de enero de 2026

Decir lo que nos molesta...


...es mal negocio. 

Todo habla de nosotros. Expresar lo que nos incomoda, lo que nos perjudica, lo que nos deja sin fichas para mover, es mal negocio. Esperamos que alguien nos entienda, nos eche una mano, pero quedamos vulnerables ante quienes no nos quieren. En un mundo que nos forzó a desarrollar la habilidad de salvarnos a nosotros mismos, el que se queja y eleva la voz por algo que le perjudica es... mal visto. En otras palabras, sálvate solo. 

Es como el bullying, pero fuera del contexto del cabro chico escolar, o sea afuera, en la vida. El niño que manifiesta su molestia por recibir bullying está entregando en bandeja datos de cómo y con qué es posible afectarlo a quienes quieran hacerlo y que así su ataque tenga máximo rendimiento. Bueh, afuera es igual. 

Lo que está in, entonces, es no darle pelota a lo que nos molesta, a lo que nos perjudica, a lo que nos hiere, a lo que nos amarga el día. No darle ninguna clase de pantalla al nefasto. Aunque haya que llevar toda esa frustración como un lastre. Luego es tanto el peso que, una vez llegados a viejos, finalmente elegimos soltar. Por "sanidad mental". 

Cagar vidas al final es gratis. Y eso está súper in. 

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