martes, 23 de junio de 2026

Lo viejo funciona

Cuando nada funciona, lo viejo funciona. Xanadu. Regalito. Dudosa película, pero una joyita de disco. Se goza.

Y después de ver que el mismo disco en streaming está roto, más se goza.





lunes, 1 de junio de 2026

Formas curiosas de empatar


Y ahí la tienes. La paté más chica, la que nadie saca de la vitrina del súper porque se nota más chica que las demás que la rodean, te llega en el delivery. Veinte gramos menos.

¿De esta fábrica era el pago de sueldo millonario por error y que el trabajador nunca devolvió?

El universo busca formas curiosas de empatar. 

lunes, 18 de mayo de 2026

El "Mall de Castro"

Me acordé de esto en una salida que tuve durante el finde.

Fue todo por una foto que saqué en febrero del 2012 del "mall de Castro" en construcción, que subí a mi Flickr de esa época y que "alguien" tomó para viralizarla. De ahí estalló el "escándalo", la tomó Terra y después todos los demás.



Ahora, lo único que encontré fue un post de Ciper de marzo de ese año.


No me dieron ni las gracias.

martes, 21 de abril de 2026

Recuperado


Agarrar este cassette de nuevo es volver al '98. En verdad, a mi '98 (porque esta música es mucho más antigua). Pero fue accidentado. Porque lo grabé desde CD en otra casa, quedó mal grabado de un lado porque la cassettera tenía una falla y, encima, el hermano del dueño de casa estimó que "le faltaban bajos", así que le subió a los bajos y quedó un pelín saturado de bajos. Como estaba mal grabado y después lo conseguí en "mp3" de algún otro lado, ocupé el cassette para otra cosa. Mala decisión. Como el forro. 

La semana pasada, agarré el cassette y lo recuperé, regrabándolo. La pista para recuperarlo fue la lista con los temas que escribí en el caratulín. Pero años de escuchar digital no le hicieron bien a esta experiencia. Perdí el acostumbramiento a la distorsión de la cinta. Ya "noté mucho" que era un cassette. 

¿Pero valió la pena? Era un compilado que hoy no está en plataformas (hay otros, pero no éste). Y los temas (y el orden de éstos, de esperar siempre tal canción sonando después de tal otra) me lleva a ese tiempo. Primer año de universidad, año en que empecé a dejar atrás la estúpida música de moda y lo último que ponía la radio. Así que sí. Valió la pena. 

Tú, versión "dance" de "My heart will go on", que en cierta radio te ponían a cada rato, pensé muchas cosas de ti en su época y aún hasta hoy en día. Pero ninguna es para horario familiar. 

No la busquen.

domingo, 5 de abril de 2026

Reñaca

¿Más bonito que Viña? Discutible. 

Esta vez, nada de capear sol adentro de un súper o del mall o de caminar sin plan. No, weón. Lo hiciste todo mal. 

Hay un youtuber chileno que vive fuera y que en una visita a Viña se quiso pegar la tonta caminata hasta Reñaca, pero salió tarde, se le vino la noche en Las Salinas y cloteó. Yo, en cambio, y como parte de mi (primer) plan, quise hacer la misma caminata bruta, pero empezando a media mañana. Pensé que iba a ser algo de un par de horas, sin prisa pero parando en algunos puntos. Me quedé corto. Al final, con un cielo soleado pero no insufrible, fueron tres horas. Llegué a las 2, justo para comer. La temporada había terminado a mitad de marzo, los restaurantes que marcaban los sectores estaban todos cerrados, así que había poco. A aplicar Mc no más. La vieja confiable. 

Al final, Viña es más fuerte. Si no, por qué esa gaviota al entrar a Reñaca, como queriendo decir que Reñaca también es Viña. Reñaca no es más. Muy a pesar de esos edificios escalonados que gritan Reñaca incluso a quienes sólo la conocen por la tele. Es sólo un "anexo" para quienes no se querían mezclar con la chusma. Ni más, ni menos. 

Porque rotear es un lenguaje universal. ¿Sabían que desviaron la entrada a Caleta Abarca por el otro lado para no ensuciar la visual del Miramar? Roteando nivel Dios. 






martes, 31 de marzo de 2026

Volví a la Quinta Vergara

Volví a la Quinta Vergara. Cerrada más de un mes (!) por el Festival. Y por fin vi el famoso castillo. Me lo hacía más grande. Así como en el escenario de Viña 84. Es que cualquier cosa que conocimos primero por la tele, al conocerla en persona siempre es más chica. Se supone que se reabrió hace poco, pero ya había cosas rotas. Tomé fotos de todos los costados, menos del frente. Es que entré tarde y los guardias empezaron a echar a la gente a las 6. No sé, querían cerrar temprano por si empezaba alguna protesta.

No hubo protestas.






martes, 17 de marzo de 2026

En el Bad Homburg Kurpark

Primera visita a Alemania. Año 2023. El Kurpark en Bad Homburg, a 18 kilómetros al norte de Frankfurt. Y, ya a la hora de volver, al frente de la estación de trenes, una estatua de alguien caminando.

O sea, alguien caminando.













jueves, 26 de febrero de 2026

Se hizo mal


El final de la rutina de la Asskha Sumathra anoche en Viña se administró mal. La censura es otro rollo. Es que se hizo mal, simplemente.

El Álvaro Salas, instantes después del abrupto final, dijo en un contacto con un canal de streaming que la Asskha se perdió de verdad (no fue talla libreteada), y de ahí se salió de libreto, se le perdió el tiempo y no volvió.

Pudieron coordinar mejor la salida por el sono para ayudarla y que ella se despidiera, pero no, se hizo mal, le tiraron la cortina de sopetón, el Rafa y la Karen le dieron rápido las gaviotas, se fueron a pausa, sin bis, y no explicaron nada.

No puedes terminar así, menos en este caso en que cualquier cosa rara iba a despertar suspicacias y se iba a entender mal. Porque, por alguna razón, parte del estandarte de las minorías, de cualquier tipo, y después amplificado por la masa, es pegar el grito en el cielo cuando tienen una leve sensación de que les están poniendo el pie encima. Y anoche tuvieron motivos de sobra. Mal Bizarro y mal Mega.

Ya, con permiso. Voy a comprar el pan.

jueves, 29 de enero de 2026

Decir lo que nos molesta...


...es mal negocio. 

Todo habla de nosotros. Expresar lo que nos incomoda, lo que nos perjudica, lo que nos deja sin fichas para mover, es mal negocio. Esperamos que alguien nos entienda, nos eche una mano, pero quedamos vulnerables ante quienes no nos quieren. En un mundo que nos forzó a desarrollar la habilidad de salvarnos a nosotros mismos, el que se queja y eleva la voz por algo que le perjudica es... mal visto. En otras palabras, sálvate solo. 

Es como el bullying, pero fuera del contexto del cabro chico escolar, o sea afuera, en la vida. El niño que manifiesta su molestia por recibir bullying está entregando en bandeja datos de cómo y con qué es posible afectarlo a quienes quieran hacerlo y que así su ataque tenga máximo rendimiento. Bueh, afuera es igual. 

Lo que está in, entonces, es no darle pelota a lo que nos molesta, a lo que nos perjudica, a lo que nos hiere, a lo que nos amarga el día. No darle ninguna clase de pantalla al nefasto. Aunque haya que llevar toda esa frustración como un lastre. Luego es tanto el peso que, una vez llegados a viejos, finalmente elegimos soltar. Por "sanidad mental". 

Cagar vidas al final es gratis. Y eso está súper in. 

martes, 20 de enero de 2026

Empezó la temporada


Ya lo vemos otra vez. Hace rato empezó la temporada de irresponsables. Y con ello, empezó la temporada de empates, de relativizarlo todo, de hacerse los giles. No es superioridad moral. Es algo más fundamental. Es empatía. Es responsabilidad. Es cuidar a tus vecinos. Es cuidar los bosques de tu país. Y para los que vienen de fuera, es cuidar el país que te recibe. 

Hay entendimiento transversal de que esto de nuevo nos pega a todos. No sólo a los que se queman. Pero parece que falta. Falta un pelín de bosque quemado para que dejen de empatar, de relativizar y se peguen la cachá. Créalo, algunos aún no se la pegan. 

lunes, 5 de enero de 2026

Mía para siempre


Así decía la etiqueta. Y la frase se cayó a pedazos en tantos niveles. Porque así funcionaba en los noventas, la década en que aquí se masifico el video, todos se pudieron permitir una máquina de VHS, y Disney (junto con varios otros) se "forró" lanzando copias de sus largometrajes clásicos y recientes bajo esa promesa: "mía para siempre". 

En los noventas éramos felices con esto y no imaginábamos que, en un tiempo bastante menor al que suponíamos, se haría más complicado cobrar esa promesa. Por nuestra parte, la de los ilusos consumidores de formato físico (mucho antes que le llamaran así), no concebíamos que algún formato de cinta, disco o lo que sea, se dejara de usar, ponte tú, masivamente. Ni que los aparatos envejecieran, fallaran y llegara un día en que muchos no encontraran dónde usar todas esas cintas que, ilusamente, juntaron y juntaron. 

Hace un par de días vi una de estas cintas en un negocito de redes sociales de cosas usadas. Aunque eso no dice nada, ya que artículos usados de este tipo siempre están apareciendo de cuando en cuando. Y el "mía para siempre" se cae en cuanto el dueño original un buen día ya no la quiso. Ya no quiso que sea "suya para siempre" y la vendió por un par de billetes. O porque no tenía donde verla. O porque ya no le interesaba. 

Ni hablemos del avasallador modelo de suscripciones. En una época en que ya es raro ver nuevas ediciones de películas en físico, el modelo de suscripciones sí que nos convirtió en "dueños de nada" y ya me da hasta flojera insistir majaderamente en eso. El "mía para siempre", frase con la que nos vendían todo esto y que era el punto más relevante de la propuesta de valor de los distribuidores en esa época, envejeció como la leche al sol. O sea, así tan mal como el "Love is sharing a password" de Netflix en Twitter. Sin más vuelta, es otro ejemplo más antiguo, pero de lo mismo. Eres un estudio de cine o una distribuidora, encuentras un nuevo modelo de negocio (o empiezas a entender de otra forma el que tienes) y ya no te conviene decir eso. 

Resulta curioso, además, y aunque se salga un poco del tema, que la carátula frontal no haga mención alguna a Pixar, cuyo logotipo aparece discretamente, en un lugar muy poco vistoso, sólo en el reverso de la caja. De esa época estamos tratando, cuando Pixar era casi un experimento al que no le tenían tanta fe. No es precisamente el punto, pero no podía ignorarlo, dada la época de donde era todo esto. 

Al final, todos fallamos a la promesa del "mía para siempre". Entre otros, el dueño original que ya no quiso el cassette, la distribuidora que ya dejó de vender películas de esa forma, el estudio realizador al que ese modelo ya no le conviene y prefiere destinar los esfuerzos al streaming... y la videocassettera que ya no quiso funcionar más. Y la industria electrónica que ya no las fabrica más. 

Apaga y vámonos, diría yo, poseído por la impotencia. Pero ya estoy viejo. Y entiendo que es mejor caminar liviano. Es que, cuando alguien dice "para siempre", no sólo mientras habla de cassettes que ya no puede usar, sino en el tema que se le cante, es que ni decir "para siempre" amarra algo a que sea para siempre. Más vale aceptarlo. 


sábado, 27 de diciembre de 2025

jueves, 27 de noviembre de 2025

Nuevo y sellado

Ya le puse un pare (temporal) a seguir comprando formato físico. Ya saben, prioridades. Pero, en el último tiempo, alcancé a comprar uno que otro cassette. Entre ellos, éste. De época, nuevo, sellado, precio decente... tate. 


Y yo así, súper entusiasmado, le puse play. A los dos minutos se pegó la cinta y no corrió más. Decepción. La cinta pudo haberse apretado mucho en treinta años sellado, pensé. Fast-forward, rewind y a intentar de nuevo. Nada mejoró. Lo mismo. Ahí pensé que el que estuviera "nuevo y sellado", hablando de cassettes, no era garantía de nada. Me ganó el entusiasmo. A eso, sumemos que el cassette era de los sellados, o sea sin tornillos, por tanto, nada que hacer. Al final no sabía si era un problema de la caja, de la cinta, de la cassettera... o qué. 

Lo puse en otra cassettera. Lo mismo. Se seguía pegando. Después pensé que la almohadilla bajo la cinta podría estar degradada y por eso la cinta no corría. Traté de aflojarla empujando hacia dentro e incluso al final la arranqué a ver si con eso mejoraba. Nada. Seguía igual. Como medida desesperada, agarré un cassette viejo pero que corría bien, corté la cinta y la enrollé en la caja de ese otro cassette. Le puse play... y nada. Se seguía pegando. 

Ya, basta. Que esté todavía con su celofán no es garantía de que no estuvo guardado en un ambiente húmedo o a todo sol. Uno no sabe eso. Estaba mala la cinta y chao. Dejé tirado todo y lo que más me dolió fueron las lucas que gasté, el tiempo que perdí y quedarme con un cassette inútil y roto. No se lo doy a nadie. 

Esperé mucho para revisar ese cassette. Hice otras cosas, nunca lo pesqué y me confié en que estaba "nuevo y sellado". Con un cassette de hace treinta años, fue malísima idea. Pero no lo sabía. 

Pasaron un par de semanas, hasta que vi a un youtuber abrir uno de esos cassettes sellados con una cuchilla fina. Lo abrió súper fácil. Y recordé que tenía esa caja de cassette vacía y pensé en darle otra oportunidad. Tal como en ese video, y con un poco de cuidado, abrió sin daños. Pensé en meterle otra cinta dentro. Agarré uno de esos cassettes que Maxell (o sea, la compañía que tiene la marca ahora) volvió a vender y que compré hace poco (porque, de veras, soñé que alguien volviera a vender cassettes) y me dispuse a grabarlo desde la versión de Apple Music. 

Otro problemón. A la versión de streaming le faltaban dos temas. Curiosamente, dos duetos. Uno de ellos, temón. Siempre dije que no haría colaboraciones de nada porque al final la gente se distancia y se pelea, y esto me lo corroboró. Asuntos de plata rompieron la versión de streaming, pero en YouTube alguien subió esos dos temas faltantes. Así que, con mi desempolvada habilidad para el mixtape y haciendo playlists en Apple Music, integré esos dos temas faltantes y regrabé ese cassette, saqué la cinta de su caja Maxell original y la puse en la caja vacía blanca. Era un cassette de 90 minutos, sobró mucha cinta, pero nada, así no más lo dejé. No tengo habilidad para cortar y pegar cinta. Si funciona, no lo toques... dicen. Y como no quise repetir la burrada de hacer cassettes sellados (el Maxell era con tornillos), pegué los bordes con cinta Scotch blanca opaca para que, si vuelve a pasar algo, se pueda arreglar. Quedó de lujo. 


Así recuperé lo que el tiempo y el "sucio billete" que le dicen (no está de más decirlo) no me permitieron disfrutar. Y terminé con un cassette útil, "original" y que suena bien, algo que no se puede decir de muchos cassettes grabados de fábrica. El formato físico tampoco es infaliblemente santo. 


jueves, 6 de noviembre de 2025

«Y qué me importa a mí…»


«...lo que comiste, dónde fuiste, qué leíste. Estos tuiteros, cada uno en su mundito, escribiendo de lo que no le importa a nadie...»

Muchos años después, las redes se transformaron en espacios llenos de puros «influencers» vendiendo cosas. La gente común que tuiteaba de su día a día, por hobby y sin el objetivo de ganar plata, ésa ya no postea. Porque le perdió el sentido... y porque, con tanta amenaza a la privacidad, ya todo eso de mostrarse le parece inseguro.

Pareciera ser que nunca hubo una época más deshumanizada que ésta, dentro de la historia reciente.

Pero me imagino que esos viejos gruñones anti-tuiteros de los dosmiles, ahora deberían estar súper japi japi.

martes, 21 de octubre de 2025

¿Eres el alma de la fiesta?


Aunque ya no tengo redes sociales personales, ni me gusta actualizar por ahí de mi día a día (porque ya a nadie le interesa la vida de uno), todavía llevo un Insta, cómo decirlo, "de entretenimiento". Y aunque desde ahí ya no me gusta seguir cuentas personales, porque siento que me estoy metiendo hasta la cocina de un extraño, sí sigo a uno que otro que publica cosas parecidas a las mías. 

Para conocer a otras personas, mejor la vida real. 

Una mina tiene un Insta donde sube cosas de concursos de belleza. Este último tiempo, ha estado subiendo fotos y videos de un afamado concurso nacional de ésos con tele y todo que hubo en los noventas y que tuvo hasta jingle. Y, obligadamente, me hizo recalar en el recuerdo de una compañera de universidad que participó en una de las primeras ediciones. Y es cuático ver imágenes de ella más joven que cuando la conocí. No sólo participó en ese concurso, sino que lo ganó. Pero me enteré de eso tarde. Por un compañero. "Pero piola...", me dijo. Con ella nunca fuimos amigos de esos de contárselo todo. Pero me la encontraba en grupos de amigos y en el clásico saludo de pasillo. En los patios y en clase era una más. Y a nadie parecía importarle. De hecho, fue una de las pocas coronas de ese concurso que nunca quiso nada más con la tele ni con los medios. O sea, un comercial de una multitienda... pero hasta ahí. Muy probablemente, puede que haya pensado en el concurso como una experiencia bonita de juventud que vale la pena vivir alguna vez. Pero al final algo vio en ese mundillo y, en una de ésas, pensó fuerte "no quiero nada más de esto" y chao. Por lo mismo, no menciono ningún dato de ella. Por respeto. 

Otro día, después de una vergonzosa experiencia de esas de fiestas en casas de compañeros, de ésas en que al comienzo uno va todo ilusionado y, después, piensa en que mejor hubiera sido no ir, uno de esos compañeros me comenta algo. En la tele justo aparece uno de esos comerciales de líneas de "fono amistad". Y este tipo me dice "¿Sabís quién es? Es la ****. Grabó ese comercial cuando estaba en el liceo. Pero no le gusta que se lo recuerden." Completamente entendible. Quién en sus cabales querría seguir atado a esa bosta. 

Ambas ya no están cerca. Como una larga lista de personas más o menos cercanas que, un día, en cierto momento, se bajaron de mi micro. 

Volviendo a la fama, no es para todo el mundo. Y no se trata de "no ser capaz" de llevarla, como algunos dicen y que ven a muchos como "inferiores" sólo por eso. Es que no quieren fama y ya. Como ésos que hacen videos en los que nunca se muestran, o se ponen cascos o bolsas en la cabeza. 

En esos tests de postulación a trabajos hay una pregunta muy pelotuda: "¿Eres el alma de la fiesta?". No. Yo me quedé del otro lado, ése del bajo perfil y el de siempre querer prepararme para lo peor, por ejemplo, para seguir remando cuando alguien se va. O cuando, en la tele, los "fono amistad" pasan de moda, reemplazados por algo aún peor, como la venta de pomada. 

Y todavía sirve. 

lunes, 29 de septiembre de 2025

Una nueva victoria... del formato físico.

La semana pasada, los fans de 31 Minutos que se habían acostumbrado a ver sus capítulos en YouTube corrieron en círculos. Resulta que, de la noche a la mañana, todos reportaban que los capítulos de todas las temporadas habían quedado en privado y más de alguien lo asoció a cierta plataforma que compró los derechos. 

Pues nada. Ni ese comentario que, parafraseando a Calcetín con Rombos Man, proponía que los capítulos fueran un derecho, encuentra un lugar en un mundo en que, salvo las cosas más básicas, en la práctica todo lo demás es un producto de consumo. Los capítulos de tu serie favorita, también. Los chicos tienen que comer. Tal vez por eso aceptaron vender los derechos, y nada... pasó lo que pasó. Que nadie se queje, en especial si en el día a día le dan tanta importancia a la plata. Ahí tienen. 

Y aquí, viendo que la ocasión lo amerita, llega mi momento Quico. 


Desde el 2003 han pasado más de 20 años, bastante tiempo para, con calma, ir juntando todo esto. Y no era necesario ni apurarse ni pagar un turro de plata. Sólo esperar a verlos a buen precio y matanga dijo la changa. Las primeras tres temporadas en DVD y la película (filmada en desopilante Tuliocolor) las encontré en un Feria Mix (cuando aún existian). Y no cuento la cuarta temporada, la cual bajé en su época de las subidas en el mismo canal de YouTube, esperando ver la edición original en físico algún día para ir a comprarla. Nunca la vi en físico. Esa temporada mereció más amor, pero se encontró con un TVN raro que la tiró al prime del sábado a competir con cosas de adultos. Todo mal. Lo demás, incluyendo los discos y uno de los CDs de "Los archivos secretos...", el de Tulio, lo conseguí después. Aunque ya no tengo dónde ver ese CD. 

Ahora, supuestamente, los capítulos se pueden ver en cierta plataforma. Pero las plataformas compran los derechos por tiempo limitado, y puede que, en este caso, sea por uno o dos años. Después de ese tiempo, si nadie más ofrece plata, tal vez vuelvan al YouTube (o tal vez no)... hasta que pase lo mismo otra vez. 

Y quedan dos cosas, que aunque empelotantemente obvias, siempre saltan a la hora en que "quitan" de Internet algo que nos gusta ver o escuchar: las plataformas, y en particular YouTube, son frágiles, no son de fiar y nada es garantía de nada. Y segunda: ¡aguante el formato físico, mierda! Viva el formato físico. El formato que nos permite, de alguna forma, ser "dueños". 

Aunque dueño-dueño... siempre va a ser otro. 


jueves, 25 de septiembre de 2025

Digamos... sin decir.


Digamos que en Chile lo politizan todo sin decir que en Chile lo politizan todo.

Sugeriría como ejemplo esto. 

Con ese video rebasaron su cuota de matainfancias para todo el año.

domingo, 21 de septiembre de 2025

La Tota


Lo que no se le recuerda a los amos de mascotas, o que éstos escogen no pensar en ello, es que las mascotas van a vivir menos que sus Karens y que un día se van a ir. 

Por la casa de la familia han pasado muchas mascotas. En particular, muchos gatos. Pero a la Tota la vimos nacer. Nadie recuerda en qué año nació, pero ya van de seguro más de 15 años, casi 20, y ya siento que le queda poco. 

Pero nadie quiere pensar en el último día. 


jueves, 18 de septiembre de 2025

Lo que hubiera pasado si el iPhone hubiese tenido una radio incorporada

“… pronto lo volverá a ver”. 

Enésima vez que abro Tunein y enésima vez que me trago escuchar esa publicidad antimigratoria deshumanizadora e hipócrita de Trump, hecha con IA. Facepalm. 

Buscar una alternativa es lo que queda. Así que, como no hacía hace mucho, busqué otra cosa que sirviera para lo mismo. Y ya me da mucha lata buscar alternativas a una app en un mundo en que, no importa mucho lo que escojamos, siempre seremos “el producto”. 

Pero encontré algo simpático y con detalles anexos que ya casi no se ven. No se la cranearon mucho para ponerle un nombre: Radio App. 


Radio App es casi como lo que hubiera ocurrido si Apple de verdad se la hubiera jugado por tener radio en sus teléfonos y no matarla para favorecer su tienda de música. La app se ve muy “nativa”, como si fuera un receptor AM/FM nativo del iPhone. No tiene publicidad, rastrea lo mínimo y tiene una nota de 4,7/5 con 700 calificaciones. 

En cuanto a funcionalidad, detecta el país local, pero se puede cambiar y permite tener unos 6 países preagregados antes de pedir pagar el premium al agregar un país más. Y la experiencia es casi la de una radio análoga común: se arrastra el dial o se presiona un botón para buscar la siguiente “frecuencia”. Lo que se escucha, obviamente, no son las ondas AM/FM, sino sus versiones streaming. Por defecto, toma la primera radio que tenga la frecuencia mostrada, pero se pueden ver “más regiones” para escuchar otras radios que tengan igual frecuencia dentro del país seleccionado. Nada de clasificación por ciudad, género ni mapas. Nada de algoritmos. Todo es una analogía a la radio de siempre, incluyendo la estática que se escucha al pasar de una radio a otra o mientras carga la señal streaming. Además, si la información está disponible, muestra el artista y título de la canción. Como lo que tiene la radio digital o el RDS en algunos países. 

Si se anda con ganas de explorar y “lanzarse al dial”, Radio App podría ser una grata sorpresa. 



viernes, 12 de septiembre de 2025

Un promocional camuflado


Estas cosas no las conocía. O, mejor dicho, no las recordaba. 

Resulta que hubo promos de productos de consumo, preferentemente orientados a los jóvenes y que, entre sus premios, tenían cassettes o CDs promocionales como éste, que vi que vendían usado en uno de esos Insta de negocitos. Por la compra de una cantidad de cuadernos Mistral más algunas monedas, te podías llevar a casa uno de éstos. Y parece del todo genial, si no fuera porque los temas incluidos en el cassette no eran todos necesariamente temas top del momento, sino que en realidad eran temas que a una disquera X le interesaba promover. Aquí, por ejemplo, se ve que los últimos 3 tracks del lado B, a diferencia del resto, no eran temas de ranking ni sonaron en la radio, sino que eran otros temas de sus respectivos discos, que a la disquera, en este caso EMI, le interesaba promover pero que, al final, probablemente no fueron tan inflados por los medios. El interés genuino no era necesariamente crear un premio atractivo, sino más bien promover artistas para que, con suerte, nos dieran ganas de ir a la disquería a comprar el disco o, en un caso menos afortunado, pedir la canción en la radio. 

Como cabro chico cuyo papá trabajaba en esa disquera, me tocó ver mucho cassette y disco promocional llegar a la casa. Algunos terminaron vendidos por 2 pesos, otros regalados, otros perdidos y, no pocos, regrabados. Y los títulos de esos tracks que referí me son muy familiares, precisamente porque aparecían en esos discos, pero poco y nada salían por la radio o en los rankings locales. No sabía mayormente que se editaban esos mismos promocionales con la marca de un producto, para darlos como canjeables de una promo. Y estos cassettes eran a lo que muy probablemente se recurría cuando los artistas no te gustaban tanto y había que rápidamente conseguir algún cassette para grabar encima y no había monedas a la mano para ir a la esquina a comprar un cassette en blanco. 

Ahora, estas cintas agarraron cierto valor de coleccionista. Pero hace treinta años... no pensábamos en eso.  

Uf... esa época surrealista en que EMI quería vender a Jorge González y León Gieco como artistas pop...